Serie LE JARDIN DE MA TANTE

El jardín es la reducción de la naturaleza a escala humana. En las tradiciones más variadas y a lo largo de los siglos representa la idea de paraíso, es decir, una esfera trascendente e inaccesible, el lugar fuera de representación por excelencia. Por tanto, la presencia real del jardín se refiere visual y conceptualmente a un invisible mítico y lejano. Se trata de una idealización, un esquema mental humano, de nuestro entorno. Es una forma de controlar, poseer, dominar el mundo, una forma de colonización, puro capitalismo. Del mismo modo, las artes plásticas son también representaciones, constructos mentales de nuestro mundo interior. Así que pintar un jardín es hacer una representación de una representación, es decir una Tautología plástica.

El jardín implica una aproximación parcial y manipulada de la realidad, se trata de una representación de las ideas o alegoría, que expresa los conceptos y las voluntades de su autor o de sus clientes, traduce el discurso de la época. Ante el jardín, el visitante se encuentra en una situación a la vez cercana y lejana a la que proporciona, en la experiencia paisajística, la contemplación momentánea de la naturaleza.

Un jardín nunca puede ser aprehendido de un solo golpe de vista, a la manera de un cuadro. Ninguna imagen podrá contener la totalidad-jardín; nunca podrá ser exhaustiva o verdaderamente representativa. Todo jardín es un mundo infinito que posibilita una serie ilimitada de representaciones, puesto que con cada paso se crea otra realidad. Por este motivo, a la hora de enfrentarme a la Tautología de la materializar plásticamente el jardín, se me plantea el proceso de ir acumulando las posibles visiones que me ofrece el paseo por el espacio a representar. Así expreso el mundo sentido: como masas de color enfrentadas y relacionadas en el espacio mediante líneas convergentes, en una ordenada anarquía aparentemente banal.

Mi proceso pictórico es derribar – deconstruir para, con elementos aislados de su realidad verdadera, volver a recomponerlos, en un proceso que puede estar formado por varias etapas de construcción-deconstrucción. En el desarrollo de mis obras se alternan danzando el fondo y las formas. Lo que empieza siendo la base de la pintura alcanza el frente del cuadro y se transmuta en grafía significante y el mismo proceso ocurre de forma inversa. Así el resultado final es una compleja interconexión de elementos plásticos, totalmente integrados en la pintura, sin que ninguno predomine sobre el resto.